Decir que la categoría motos ha sido la más reñida en este 44º Dakar es un eufemismo. Hay que remontarse a 1994 y el 1’13’’ entre Orioli y Arcarons para encontrar una diferencia de tiempo menor a los 3’27’’ que separan a Sam Sunderland de Pablo Quintanilla al cruzar la meta final en Jeddah. El británico vuelve a saborear la victoria que se le resistía desde 2017. El británico conseguía poner fin a esta mala racha, permaneciendo inicialmente a la sombra de su impresionante compañero de equipo Daniel Sanders. Pero el hombre de la primera semana, “Chucky”, se dejaba a sí mismo fuera de juego de forma un tanto absurda en una caída de madrugada al salir del vivac de Riyadh. Sam se convertía entonces en líder provisional, posición que conservó durante cuatro etapas seguidas, sin tener que ganar ninguna especial. Durante ese tiempo otros tres ex ganadores que habían tropezado al inicio de la carrera se fijaron la misma misión: un auténtico remake de 2021 para Price y Brabec, a los que se sumaba este año el vigente campeón, Kevin Benavides. Solo Matthias Walkner, otro antiguo ganador en activo y Adrien Van Beveren eran capaces de seguirle el ritmo a Sunderland. El piloto oficial de GasGas asestaba un buen golpe al imponerse en la especial ocho. Una ventaja que le permitió gestionar bien a continuación e ir labrando su plan en la etapa 10. Sunderland, al igual que Walkner, aminoraron la marcha con el fin de utilizar la liebre azul de la Yamaha de Van Beveren, entonces líder virtual del Dakar. Pablo Quintanilla supo también aprovechar la ocasión para ir a por el segundo puesto, obtenido ya hace dos años. Las marcas jóvenes como Sherco y Hero también han dado de qué hablar. Instaladas en el Top 5 prácticamente toda la primera semana, Santolino y su Sherco esperaban participar en la pugna de los peces gordos, antes de que empezaran a soplar vientos menos favorables. Hero y Joaquim Rodrigues tuvieron ocasión de saborear su primera victoria en la etapa 3, para rendir un homenaje especial a Paolo Gonçalves. A orillas del mar Rojo, gana el equipo del mismo color, en vez de Honda. De esta forma GasGas se resarce de la afrenta a KTM y se convierte en la 6ª marca que gana el Dakar. En la categoría Rally 2 de los pilotos no profesionales, Mason Klein, de 20 años, domina la pugna, seguido de Camille Chapelière y se ofrece incluso un podio de etapa. El francés, 19º mejor tiempo, consigue subir tres puestos frente a su primera participación. Precisamente la 22ª posición es la que ocupa Romain Dumontier, que completa el podio de Rally 2. En las motos sin asistencia de la categoría Original by Motul, el podio de 2022 casi replica el del año anterior. El lituano Arūnas Gelažninkas conserva su título, el veterano checo Milan Engel ocupa la segunda posición y el francés Benjamin Melot conserva su tercer puesto.
Quads: Giroud, en el nombre del padre
Parece que la carrera ganada por Alexandre Giroud fue de criba, típica del Dakar. El piloto francés avanzaba con clama, mientras veía como otros arriesgaban demasiado y se extinguían igual de rápido que habían brillado. El lituano Kancius, el ruso Maksimov e incluso el vigente campeón Manuel Andújar quedaban fuera de juego debido a la precipitación. Sin embargo, Pablo Copetti, argentino y estadounidense, parecía haber integrado plenamente el concepto de la carrera y con él libró un duelo el francés la segunda semana, desde la posición ventajosa de líder. De los dos rivales, Copetti fue el primero que claudicó, al perder su posición en la etapa 10 por un motor roto. En ese momento, en la Cornisa de Jeddah, se le desplegó la alfombra roja a Alexandre Giroud para rendir homenaje a su padre Daniel, primer piloto que finalizó el Dakar en un quad en 1997. Aunque no haya estado completamente solo, Giroud hijo domina la clasificación con 2h21’ de ventaja sobre su compañero de vivac de Drag’On, el español Francisco Moreno.
Se preparaba MotoGP para una pretemporada de lo más animado en lo que se refiere a la ‘silly season’. Con la inmensa mayoría de pilotos terminando contrato a finales de este 2026 y el nuevo reglamento técnico en el horizonte de 2027, todo estaba servido para llegar al GP inaugural de Tailandia con un buen puñado de fichajes confirmados.
Y así parecía ser cuando Aprilia anunció la renovación de Marco Bezzecchi hasta 2028, allá por el lejano mes de febrero. Desde entonces, el número de comunicados oficiales sobre fichajes y renovaciones asciende exactamente a cero. Sin embargo, a lo largo de los dos últimos meses ha tenido lugar un constante goteo de confirmaciones oficiosas sobre movimientos de la más diversa índole, especialmente desde los compañeros de Diario As y Motorsport.
Lo que sucede no es ningún secreto: los cinco constructores que conforman la categoría (Honda, Yamaha, Ducati, Aprilia y KTM) terminan también su contrato con el campeonato en este 2026, y se están haciendo fuertes para negociar una mejoría en las condiciones de cara al contrato que les vinculará a MotoGP durante el próximo lustro: de 2027 a 2031.
Como medida de presión, han acordado dejar en borradores los comunicados de los movimientos de cara al próximo curso. No está claro si Aprilia se saltó ese acuerdo o si lo alcanzaron tras el anuncio de la renovación de Bezzecchi, pero sí es evidente que hay un bloqueo organizado desde entonces. Y ya van más de dos meses.
Todo esto ha generado una situación un tanto surrealista: prácticamente todo el mundo sabe ya que Pedro Acosta se unirá a Marc Márquez en Ducati, que Fabio Quartararo vestirá los colores de Honda y Jorge Martín los de Yamaha, que Pecco Bagnaia ha firmado cuatro años con Aprilia o que Álex Márquez pondrá rumbo a KTM.
Marc Márquez y Pedro Acosta durante el duelo al sprint en el pasado GP de Tailandia.
También es ya evidente que Ducati recolocará a Fermín Aldeguer en el VR46, que HRC ha atado a David Alonso y que Dani Holgado saltará con Gresini, donde todo apunta que volverá Enea Bastianini. También se entiende que Trackhouse seguirá con Ai Ogura y Raúl Fernández, y coge cada vez más fuerza el rumor de que Tech3 dejará KTM por Honda, lo que permitirá al ala dorada poner seis motos en parrilla e intentar retener a Joan Mir y Luca Marini, que también ha sonado para Yamaha.
Si asumimos también que Fabio Di Giannantonio seguirá en VR46 y que Johann Zarco, Diogo Moreira y Toprak Razgatlioglu tienen contrato en vigor (aunque estos dos últimos podrían moverse de equipo dentro de la fábrica), la parrilla de MotoGP 2027 parece completamente cerrada a falta de dos asientos en Yamaha, donde además Izan Guevara suena fuerte para el Pramac.
Y, sin embargo, solamente Bezzecchi y Zarco están oficialmente confirmados en marca y equipo; generándose así una surrealista paradoja: el goteo de noticias ha ido llenando de agua el mercado de MotoGP, pero el bloqueo de las marcas está actuando a modo de dique, convirtiendo la ‘silly season’ en un pantano a punto de desbordar. Cuando se abran las compuertas, se prevé una cascada de comunicados.
En fin, de momento esto es lo que hay. Es bastante probable que acaben bailando algunos nombres, pero todo hace pensar que la parrilla de MotoGP 2027 será algo muy parecido a esto:
Marco Bezzecchi está de dulce los domingos. Cada carrera empieza con la incertidumbre sobre si será capaz de prolongar sus dos rachas históricas y termina con un fiestón por todo lo alto en el box del Aprilia Racing, donde ya se han acostumbrado no solo a las victorias, sino también a los dobletes con Jorge Martín. Lo hicieron en Brasil y han repetido en Estados Unidos.
Cinco victorias consecutivas es un hito que el siglo XXI tenía reservado solo a sus dos grandes iconos: Valentino Rossi y Marc Márquez. Hasta que Marco Bezzecchi, con su aspecto desenfadado, se ha colado en una mesa a la que no parecía estar invitado, se ha sentado a comer y no piensa parar hasta haber devorado la guinda final de la tarta: el título.
Cinco victorias en las que ha liderado de principio a fin, pulverizando el récord de vueltas lideradas que Jorge Lorenzo (desde que se tienen registros fehacientes de vueltas lideradas) ostentaba desde el curso 2015. Un récord que parecía a salvo cuando ‘Bez’ fue sancionado con dos puestos en parrilla por rodar lento en la trazada durante la Q2, lo que le relegaba a la cuarta posición.
Marco Bezzecchi ha arrasado en Estados Unidos y suma cinco victorias seguidas
Pero no. Su fantástica salida le hizo recuperar esas dos posiciones, y un pequeño error de Pedro Acosta -con el que llegó a tocarse bordeando el desastre- le abrió las puertas de un liderato que ya no soltaría hasta la mismísima línea de meta. Como una semana atrás en Goiania, un mes atrás en Buriram o el pasado noviembre en el Ricardo Tormo y en el Algarve.
La sensación es que da igual lo que suceda en qualy o la primera vuelta. De alguna forma, en el primer paso por meta, el primer número en aparecer va a ser el 72. Exactamente el mismo que la cruza también en primer lugar 40 minutos después junto a la bandera a cuadros.
Y, sin embargo, Marco Bezzecchi no está totalmente feliz ni satisfecho. No lo estuvo en Tailandia, no lo estuvo en Brasil y tampoco en Estados Unidos.
Marco Bezzecchi en el podio del GP de Estados Unidos de MotoGP 2026
El motivo está en los Sprint. Esa carrera corta -cuya duración es un tercio de la dominical-, implementada hace tres años en MotoGP, está trayendo de cabeza al líder de Aprilia.
Dos caídas y un cuarto puesto que suponen un déficit de una treintena de puntos, lo que hace que su tiranía dominicalno se haya visto traducida en un holgado liderato: apenas cuatro puntos sobre Jorge Martín, 21 respecto a Pedro Acosta y ‘solo’ 36 respecto a un Marc Márquez al que le ha pasado casi de todo.
Unas diferencias demasiado exiguas para su dominio en la carrera tradicional, que están dejando un poso agridulce en el paladar de un Marco Bezzecchi que sabe que inmaculada racha dominical no durará siempre y que, si quiere que su impresionante dominio se traduzca en ver su nombre en la placa del trofeo de MotoGP, no puede dejar escapar tantos puntos por el camino y que debe empezar a sumar 37 puntos por gran premio.