Opinión
Las Vegas nos dio tres nuevos campeones, ¿lo merecían?
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7 añosel
La final de Las Vegas se divide en tres partes, porque había tres Campeonatos en juego, la frase «hizo lo que tenía que hacer» Carmichael la dijo tantas veces que si tuviera tiempo haría un compilado, Sheehen la uso algunas veces también.
Carmichael es reconocido porque en sus épocas de corredor iba a fondo todo el tiempo y obviamente por eso hizo dos temporadas perfectas, pero escucharlo decir «hizo lo que tenía que hacer», es como escuchar a un vegano explicando como hacer más ricas las hamburguesas.

Cianciarulo en cinco años no pudo lograr ni un Campeonato con una de las mejores motos
Durante la semana hablando con amigos de USA y de Latinoamerica, les decía que Cianciarulo no conseguiría el Campeonato, porque? Algunos lo habrán visto en el facebook de Mxargentina.com, esto es simple si en 4 años no lo hizo, porque iba a hacerlo ahora? Aún cuando tenía 8 puntos de ventaja, la presión no es algo que AC haya sabido manejar con cuidado a lo largo de su carrera como PRO, en realidad la presión lo manejó a el, de todas formas merece el máximo respeto porque en lugar de salir a hacer «lo que tenía que hacer» salió a ganar, como todo corredor de Supercross/Motocross y perdió en sus términos, Mitch Payton bajó la cabeza y creo que con la furia y tristeza que sintió, si la silla de ruedas hubiera tenido un motor de avión, se estrellaba contra la pista. Pobre Mitch el 2019 hasta ahora no le dió alegrías y todos saben que el ha desarrollado una de las mejores motos.

Es duro correr en otro país, Ferrandis lo sabe y estalló en el festejo, su moto también
Pero hablemos del nuevo Campeón, el francés Ferrandis, hace unas fechas tuvo una carrera en la que venía entre los de punta y el barro le rompió el motor, allí perdió más de 8 puntos, que era los que le llevaba Cianciarulo cuando llegaron a Las Vegas, Ferrandis lloró ese día sobre la moto, finalmente antes de Las Vegas, exactamente el Viernes a la noche, estaba en la cama pensó y riéndose le dijo a su esposa «Bueno, no ganaré el Campeonato, pero si ganaré la carrera y los bonus $$$ de la carrera, las cosas son como son» eso lo contó el obviamente, después de salir campeón (aclaro porque ahora sale uno en el facebook de Mxargentina y pregunta, donde lo dijo, como lo dijo, como no lo leí, cuando lo dijo y otro dice que se muestre donde lo dijo jaja Ay Dios que paciencia les tengo) Ferrandis también comentó que cambió todo el set up de la moto para lograr una moto que pudiera meter un holeshot y lo hizo, esa jugada cambió todo. Con Ferrandis en la punta, Cianciarulo tenia que ponerse cuarto y era campeón con su Kawasaki, pero Cianciarulo quería ganar la carrera y en realidad lo felicito, porque lo felicito si perdió el Campeonato? Porque los mismos que lo critican ahora, son los que criticaban a Dungey por correr con la calculadora en la mano. Cianciarulo no es mi piloto favorito, nunca lo fue, ni lo será, aún cundo Ciancirulo era el Jefe de los amateurs, siempre dije que Cooper era mejor, pero lo felicito de verdad, intentó cerrar el campeonato como el lo soñó… ganando y fue tras su sueño, hasta que la realidad lo despertó. Ferrandis vio hacerse realidad su deseo cuando le pusieron el cartel de «AC 10» y así fue que se llevó el Campeonato el francés, con su estrategia del Holeshot. Era merecido para ambos, pero sólo uno se puede llevar el título, un periodista le preguntó a Ferrandis si por la edad que tiene no quería pasar a 450, menos mal que Davalos no estaba cerca, creo que en USA sólo se lo preguntan a los extranjeros. Hablando de racismo y favoritos según el país, Ferrandis contó que un CEO de Monster en su Instagram puso «Vamos AC», el acepta que está en USA pero le pareció de mal gusto.

Muy profesional el CEO de Monster publicando en el IG de Ferrandis
Mi amiga Charmaine ya me lo había pasado antes de la carrera, de paso les digo a los Argentinos calmense, le mandan mensajes privados a una amiga de Mxargentina, que obvio los va a mandar para que los vea y le diga quiénes son, paren un poco, ya no tienen códigos y lo peor es que algunos ni saben hablar en inglés jaja. Bueno lo importante es que en USA, Yamaha ya logró un Campeonato en 2019.

Sexton fue el nuevo Dungey y obtuvo el Campeonato, pero con Honda
Sexton es el caso inverso, nunca corrió para ganar nada, de hecho, ganó solo una carrera, cuando se lastimó Forkner, se cayó Justin Cooper y Oldenburg lo retrasó a su propio compañero de equipo Justin Cooper, pero no es su problema , si los otros corrieron todo el tiempo para el, Sexton fue muy Dungey y en un Campeonato corto es difícil que se pueda obtener resultados corriendo tan lento, pero Forkner jugando a la ruleta rusa cada vez que se sube a la moto Lunes, Martes, Jueves, Viernes o Sabado era una apuesta segura a que no llegaría a terminar la temporada, recién volverá en 2020. Sexton dijo que por contrato tiene que defender el 1, pero que le gustaría ir a la 450 porque anda mejor que en la 250, Honda ya logró un Campeonato en 2019.

Tomac es el mas veloz, solamente su lesión y la moto le impidieron hacer más
En la 450 Tomac demostró que es el verdadero jefe, pero Webb demostró que no se asusta ni siquiera con la presion del campeonato, OK ya lo sé, con salir 20 era Campeón, pero Webb reconoce públicamente que Tomac es más rápido, así y todo cae en la tentación de correrlo… ¿porque?
Porque Webb es un corredor, eso lo hace ir más rápido cada carrera, arriesgó bastante, aún teniendo la posibilidad de cuidar los puntos y según dijo, estuvo a punto de caerse varias veces en los whoops, pero en realidad todos estuvieron a punto de caerse en los whoops, lo de Tomac en el Heat es para guardar una copia en una caja de seguridad y verlo mil veces, lo que hizo después de su error en la zona de ritmo, fue épico, llegó a ser 2 segundos más rápido que Webb que intentaba escapar, ambos en modo sprint, dando lo máximo y ET3 le baja 2 segundos por vuelta, Carmichael se tuvo que rendir ante Tomac y dijo «Alguien tiene idea de lo que son 2 segundos en Supercross, es demasiado» casi no podía creerlo RC4, que a esa altura ya no sabía como elogiar a Webb y olvidarse de lo que hacía Tomac. KTM logró el Campeonato más importante de 2019, hasta ahora
Todos sabemos que ET3 hasta la quinta fecha no pudo entrenar por la lesión que trajo desde Noviembre, pero el no dijo nada, es más no quiso que se diga nunca, su equipo lo dejó saber, pero en la conferencia de prensa el que lo dijo fue, pero sobre el mismo Musquin «Empecé lesionado desde Noviembre y eso mecondicionó» la diferencia de personalidades es muy clara, ET3 no pone excusas, sabe que las lesiones son parte de este deporte, pero hay otra cosa, Musquin agregó «llevo 10 años en KTM y estoy muy agradecido por todo el apoyo que me han dado, espero poder seguir y realmente necesito ganar el Campeonato de Motocross» sonó más a despedida que a pretensiones… Webb y Tomac no tienen esos problemas, en 2020 ya . saben donde estarán, Musquin no…
PD; Suzuki y Kawasaki no lograron ningún Campeonato en 2019 (hasta el momento)
FUENTE: MILTON CAPUTTI – MXARGENTINA.COM
Opinión
Opinión MotoGP: “A mí nunca me va a pasar”… ¡pero sucede!
Publicado
2 semanasel
21 mayo, 2026
En el motociclismo deportivo existe una convicción íntima que sostiene aquello que ocurre en pista: la creencia establecida de que “a mí nunca me va a pasar”.



No es arrogancia; es un mecanismo de supervivencia. Sin esa frase, sin ese blindaje mental que permite negar el riesgo, ningún piloto podría lanzarse a más de 300 km/h rodeado de rivales que piensan exactamente lo mismo. El Gran Premio de Catalunya del pasado fin de semana, sin embargo, se encargó de demostrar cuán frágil es esa ilusión cuando la realidad decide golpear.

El primer impacto llegó en la recta larga de atrás, rumbo a la curva 10, con una escena que desarmó cualquier sensación de control. Álex Márquez seguía de cerca a Pedro Acosta cuando su KTM perdió rendimiento y la Ducati del equipo Gresini impactó primero para salir como un bólido, golpear con las defensas y desintegró a casi 290 km/h.






La rueda delantera y parte de la horquilla, convertida en un temible proyectil, rebotó sin control ni dirección hasta golpear en la moto de Fabio Di Giannantonio, quien no tuvo margen para esquivar nada.

‘Diggia’ fue protagonista involuntario en el lugar equivocado, víctima de un azar que lo arrojó al suelo sin aviso. Alex Márquez terminó con una clavícula rota y una vértebra comprometida; Fabio Di Giannantonio, con una mano lastimada y la certeza de haber visto el abismo demasiado cerca.


En ese instante, el mantra se quebró. La frase que sostiene la identidad del piloto dejó de ser un escudo para convertirse en un recordatorio incómodo. Y, sin embargo, apenas una rato después, Di Giannantonio volvió a subirse a la moto como si necesitara reconstruir su propio relato interno. “Tenía que hacer un clic”, explicó.

Ese ‘clic’ es la reinstalación del autoconvencimiento volver a creer que el peligro es para otros, no para uno. Lo extraordinario es que no solo volvió: sino que también ganó. Dos horas después de haber estado a centímetros de un final impensado, celebraba la segunda victoria de su campaña (la anterior fue en Qatar 2023), con el mono marcado por la caída y la mano aún dolorida. Un triunfo deportivo, sí, pero sobre todo un triunfo mental, un ejemplo perfecto de la psicología del piloto.


El segundo momento detonante del día llegó en la reanudación. La curva 1 del Circuit (históricamente crítica) volvió a mostrar por qué es uno de los puntos más peligrosos del calendario.

Tras una desacertada maniobra en el frenaje, un mini ‘strike’ terminó con Johann Zarco atrapado con un pie entre la rueda y el escape de la Ducati de Pecco Bagnaia, mientras la moto daba varias vueltas de campana.

El francés terminó con lesiones graves en los ligamentos de la rodilla y una fractura en el peroné. Nada de esto fue inesperado: la combinación de una recta larguísima, velocidades cercanas a los 320 km/h, dispositivos de salida que compactan la parrilla y la turbulencia generada por la aerodinámica moderna crea un escenario donde cualquier error se multiplica.

Catalunya lleva dos décadas repitiendo este patrón, y el domingo volvió a recordarlo.




Justamente se cumplieron 20 años de aquella carambola que involucró a Loris Capiross, Sete Gibernau y Marco Melandri, entre otros. Pero también hay recuerdos frescos como el golpe de Takaaki Nakagami en 2022, quien frenó demasiado tarde, perdió el control de la Honda y golpeó su cabeza con la rueda trasera de Pecco Bagnaia, tirándolo al suelo al italiano y a Álex Rins, que terminó con una fractura en la muñeca.


O el ‘strike ducatista’ que generó Enea Bastianini en 2023, cuando tampoco frenó a tiempo y se llevó consigo a Johann Zarco, Marco Bezzecchi, Álex Márquez y Fabio Di Giannantonio, generando por fortuna un hueco en la fila india que le salvó la vida a Pecco Bagnaia cuando un ‘higside’ lo mandó al piso en la curva 2 y solamente una moto apenas lo arrolló, la de Brad Binder (allí sí, hubo demasiada fortuna a pesar del caos).


Este año, cuando la carrera se detuvo por segunda vez y los pilotos se alinearon para un tercer intento, la pregunta flotó en el aire: ¿hasta dónde puede estirarse la frontera entre la pasión y el peligro? ¿Somos espectadores o cómplices de un deporte que necesita rozar el desastre para existir? Las motos se rompieron, los cuerpos volaron, y aun así la competencia siguió adelante. Porque así funciona este mundo: los pilotos necesitan creer que lo que acaban de ver no les va a pasar a ellos. Y nosotros, de algún modo, también.



Catalunya dejó heridas físicas, dudas éticas y una certeza emocional: la temporada se volvió más humana, más frágil y más impredecible. Di Giannantonio ganó porque reconstruyó su escudo mental más rápido que nadie y se sumó a la lucha por el título. Zarco pagó el precio de un punto crítico que MotoGP arrastra desde hace años; por lo que el campeonato avanza ahora bajo una pregunta inevitable ¿cuánto tiempo puede sostenerse un deporte que depende de repetir, una y otra vez, la bendita frase “a mí nunca me va a pasar”?

La seguimos…
TEXTO: SERGIO CANCLINI
Antes de detallar cómo se impuso Marc Márquez (#93 Ducati) en el Gran Premio de San Marino y de la Riviera de Rímini, merece un comentario especial lo sucedido con Pedro Acosta (#37 KTM).

El piloto español de KTM tenía intensiones de podio (en tres vueltas había avanzado desde el séptimo al cuarto lugar, siempre con superaciones rápidas y precisas), pero inesperadamente se rompió la cadena de la RC16, dejándolo al margen del circuito y con una bronca de aquellas.

¿Fue tan inesperada? Ahora sabemos que no. Ya que durante el fin de semana Brad Binder (#33 KTM) también fue víctima de otras dos roturas (una en plena ‘Sprint Race’) y aparentemente se debe a que “los reguladores de altura bajan la parte trasera de la moto tanto que pueden aflojar la cadena y causar daños”.


Acosta que, como se ve en la foto del momento exacto de la rotura ya tenía a tiro a los tres punteros, se quejó por el inconveniente, pero lo hizo diplomáticamente, sin cargar sobre el porqué de la falla técnica, apuntó a la seguridad: “Hay que saber por qué pasa, porque no es normal. Este es un deporte mecánico, pero no deberían suceder, porque si una cadena suelta le pega a alguien, le podría hacer mucho daño”. Impecable.

Ahora sí, nos enfocamos sobre la victoria de Marc Márquez, el undécimo Gran Premio de la temporada que gana y que llegó después de una impensada caída en la ‘Sprint Race’ del sábado.


Es más, ganar el domingo era la única acción que a MM93 le permitía limpiar el error del día anterior. “Sentí una fuerza inusual que me impulsó a ir por la victoria”, dijo Marc Márquez. “Después del error de ayer, intenté responder de la mejor manera posible, y la mejor respuesta fue ganar la carrera. Pero Marco Bezzecchi fue un rival muy duro. Presionó muchísimo, y ambos apretamos más de lo habitual. Él estaba motivado porque es el GP de su casa, y yo con un incentivo extra por la caída”.


Márquez terminó con un apercibimiento por pisar fuera de los límites (la famosa ‘zona verde’) y a pesar de todo lo que conlleva competir en MotoGP, el propio piloto tenía noción de a lo que se exponía: “Cuando quedé adelante, los puntos de frenado cambiaron por completo y el viento comenzó soplar en una dirección diferente en las curvas 8, 11 y 12, así que toqué la zona verde tres veces en la curva 11”, explicó.

“Si volvía a tocar cualquier zona verde, hubiera una ‘long lap penalty’, así que fui extremadamente cuidadoso; bajé el ritmo, revisé los puntos de frenado y volví a atacar para evitar que Marco se acercara tanto”, dijo al cabo de su victoria número 99 en Gran Premio (si se consagra en Japón, será campeón tal vez ganando su GP número 100, que loco… ¿no?).


Por el lado de Marco Bezzecchi (#73 Aprilia), quien volvió a poner de manifiesto los progresos de Aprilia en esta parte del calendario (lleva cinco podios en los últimos siete Grandes Premios , pole en Misano y triunfo en la ‘Sprint Race’), manifestó que: “fue una carrera muy dura, pero también entretenida. Siempre viajé al límite y Marc se veía presionando al máximo, por lo que fue fantástico mantenerme ahí. Pensé que podía ganar, pero Marc fue astuto y Ducati todavía tiene resto, en especial cuando los neumáticos se desgastan, ya que sus pilotos rápidos y sin perder adherencia”.






Y ese concepto de ‘Bez’ sobre la presión que tenía Marc Márquez, el propio español del Ducati Lenovo Team lo dejó en claro al comentar que: “Por ser Misano uno de los circuitos donde Ducati hace las veces de local (el otro es Mugello), me sentí presionado por la gente y en especial después del apoyo que recibí por parte de Davide Tardozzi. Ayer, antes de la ‘Sprint Race’, me dijo por primera vez en el año: ‘Ponelo todo’, y yo me caí. Hoy me dijo: ‘Esta bien, ponelo todo, pero un poco menos”.



Así, después de ganar tras el error del sábado (cuando muchos celebraron su caída), Marc Márquez recurrió a un particular festejo en el podio, haciendo silenciar a sus detractores exhibiendo su mono, tal como sucedió con Leonel Messi, el día que después de la victoria del Barcelona sobre el Real Madrid en un clásico de 2017 en cancha ‘merengue’, el astro argentino le enseñó al publico local su casaca. “Este soy yo”.


Para más adelante, en la semana, le vamos a contar sobre las pruebas que se desarrollaron este lunes en Misano, donde Pedro Acosta fue el más rápido, y donde se generaron más historias y cosas para contar.


¿La más llamativa? Las declaraciones de Fabio Quartararo (#20 Yamaha) después de girar sobre la tan esperada Yamaha V4. “No veo ninguna mejora en lo que realmente necesitamos. Es más de lo mismo” (¿?).


La seguimos…

DOMINGO
Son las 6.00 de la mañana. Suena el despertador. Me lo puse para ver a Perrone que hizo la Pole en Moto 3. Pero la pole position en Moto 3 no es referencia de nada. ¿Vos viste Moto 3? Hoy corre el Moto GP y ya tenía pensado levantarme temprano para verlo, pero… ¡HOY ESTÁ LA CARAVANA DEL DÍA DEL NIÑO!, la cita obligada de muchos cada año.
¿Querés ver el GP? Mirá la repetición a la tarde cuando vuelvas, igualmente es muy aburrido… ¿o querés ver a Marquez ganar otra vez? Daale, ¿en serio? Marquez, Marquez y Marquez. Si no es Marc, es el hermano. Ganan sábado, domingo y lunes. Así que dale, vestite; anoche ya pusiste a cargar las baterías del equipo, ahora poné todo en el bolso y no te olvides de nada. Sacá a los perros. ¡Uuhh, llovió y hace un frío! ¿Saliste anoche? ¿Tomaste una cerveza de más? Bueno, después te dormís una siesta. No te preocupes que mientras ves la carrera seguro que te quedás dormido por lo aburrida que va a estar.
Salgo a tomar el 60 porque el Tren Mitre sigue cerrado. Llovizna pertinaz que te hace doler mano, cadera, tobillo… ¡pero dejá de quejarte viejo mañoso! Mirá que sos llorón. Acordate de esos pibes que esperan, ¿o vas a creer que ellos se van a fijar que llovizna? Más en este año tan especial. La humedad te hace acordar dónde están los implantes, pero si te duele es porque estás vivo. Asustate cuando no te duela nada. Los chicos te esperan, no te pongas pesado, no seas quejoso que vas a ir a una FIESTA. Van a estar los payasos, Darth Vader, Batman, La Máscara, el Hombre Araña, los personajes de Toy Story, mucho color, muchos juguetes, mucha gente buena en moto que se levantó este feo domingo.
En el camino te acordás de que fuiste un poco como esos chicos, que cuando estuviste internado por tu accidente del ojo recibiste un camioncito marca Buby. Azul era, con la caja gris. Felicidad con ruedas a escala desproporcionada con respecto a tu felicidad. Todo eso a los 6 años, edad promedio de los chicos que nos esperan, muchos con barbijos y en sillas de rueda. Como ese peladito que te marcó para toda la vida cuando fuiste la primera vez, hace un par de años.

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La Caravana es adictiva, no hay antídoto para esa adicción, ni lo quiero. Ya estoy llorando. La llovizna parece que asusta un poco, pero va cayendo gente al rancho, como diría el Martin Fierro.
Fernando, ese Tsunami de fuerza caritativa, decide postergar el arranque de la Caravana. Inteligente. Al final se arma la fiesta con motos de todos los tamaños y colores con algo en común: gente buena.
Gente que anida lejos del estigma o prejuicio de delincuente, rebelde sin causa, motochorro, vago, cabeza de corcho al corte. Gente buena que existe y es mucho más que la otra.
Arrancamos. Me lleva Mariana en su chata repleta de bolsas con juguetes y las dos princesas sentadas en las butacas de atrás, destacándose la pequeña Emma Celene, toda dulzura de 6 morfables añitos.
En un día gris la ciudad se llena de alegría al ver pasar a esos locos que salieron a dar una vuelta en moto, ¡y algunos disfrazados! Los chicos, sorprendidos, solo atinan a saludar con sus manitos y los ojitos bien redondos. No pueden creer como La Máscara sale eyectado de una moto y corre a saludarlos, o ver a Batman en su máquina infernal esperando a que el semáforo dé luz verde.
Obelisco, Plaza de Mayo, el Cabildo y la Catedral pasaban de largo. El Congreso Nacional y la Plaza Miserere eran hitos que pasaban también, hasta que llegamos a la zona del Garrahan. Y por fin, el frente de la Casa Garrahan y una marea humana adelante. ¡Los pibes no se veían, pero ahí estaban!
No me banqué más la ansiedad, y antes de que Mariana pudiera estacionar la camioneta me bajé. Quería ver esas caritas.

Doy gracias a Dios por dejarme ser parte un año más, aunque sea en forma tangencial, de esta maravillosa experiencia. Los pibes fueron una sola sonrisa, una sola emoción, una sola sorpresa. Se subieron a varias motos con la anuencia de los locos moteros. Felices ellos y los moteros. Fotos, fotos y más fotos con todos los personajes que solo veían en la tele y que estuvieron allí. Ahora entiendo a los que se disfrazan: es un ratito, te bancás el ridículo y la recompensa es inconmensurable. En este lunes gris todavía les debe durar la sonrisa, ¡y cómo no!
Qué me importa si anoche tomé una cerveza de más, quizá haya sido para callar las voces de la rutina en la que estamos inmersos. Qué me importa no haber visto la carrera, me aburre y mucho; llueve y duelen los rastros de aquel accidente. Sin embargo el frío se va, ¿sabés cómo?, con el calor que te invade al ver la locura genial de esta gente, junto al Tsunami Fernando a la cabeza y con el gracias chiquito, apenas audible, de ellos, los pibes, que sonreían con los ojos, con las manos extendidas acariciando ese chiche. Algo simple y nada ostentoso con color de felicidad.
Mis amorcitos, tan chiquitos, con el alma triste y la resiliencia de un viejo algarrobo, lejos de afectos, en lares lejanos y terruños desconocidos, me daban las gracias a mí. Dios mío qué descaro. Tendría que inventar otro término mayor al simple y ordinario “gracias” que les debería dar yo por recordarme a ese pibe con el ojo derecho tapado y el alma destrozada, al que la vida le dio en ese momento un trocito de paz en forma de camioncito.
Yo les tengo que agradecer a ellos por hacerme dar cuenta de lo que realmente vale en esta vida: el solamente tenerla, con lo poco o mucho que se tenga. Amores, familia, salud y paz en el alma. Me tomé el 118 a casa con una sonrisa en el alma.
LUNES
Y sí, es un lunes gris y yo sonrío. No quiero dejar esta adicción.









