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Lo que el tiempo se llevó

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Es así, nada es para siempre.  La prensa especializada de motociclismo estimo que esta desapareciendo, eso es lo que creo. Con la falsa idea que las redes sociales pueden reemplazar a profesionales idóneos estamos cayendo en una mediocridad general alarmante.


Les voy a presentar dos casos diferentes: uno local y otro internacional.


El primero: queriendo encontrar algo en el buscador de internet por excelencia quedé atónito con la «burrada» (sic Sergio Canclini) de ver la noticia de la lamentable muerte de un piloto en el Tourist Trophy de la Isla de Man, una road race, la más importante del mundo que se da una vez al año en dicha Isla.
Esta nota del diario español El mundo (www.elmundo.es) veo que en la volanta que encabeza la nota dice MOTO GP (???). ¿Qué tiene que ver el chorizo colorado con la compota de orejones? Te lo dejo a tu criterio (gracias Karina Olga).

¿No hay nadie especializado en Deporte Motor en ese prestigioso periódico? Ni siquiera me pregunto si hay alguien que sepa de motos en un país plagado de ellas con tantos pilotos participando en la máxima categoría. Si quieren, me ofrezco para dar una mano.


La segunda: suena mi despertador a las 6 a.m. del Domingo. Hay fecha del Superbike de la Febom en Dolores. Tengo la costumbre de escuchar el noticiero en la televisión mientras me preparo para salir. Ya desde el día Sábado el pronóstico daba niebla en la Autovía 2. Hago de tripas corazón y encaro esta tristemente célebre ruta ya que tuve un accidente en la misma que cambió para siempre mi vida.  Por suerte alrededor de las 9 se veía mucho mejor y llego al Autódromo de la ciudad de Dolores a tiempo.
He ahí lo que me pasa siempre. Me presento con los que controlan la entrada al autódromo, me comunican que la entrada sale $1.500.-, les digo que vengo a trabajar en la difusión de la carrera y me dejan pasar.  En un segundo control digo lo mismo pero esta vez me piden la pulsera que me permite entrar a pista. No la tenía y me dice que tengo que volver sobre mis pasos a buscarla al primer control.
Yo sé que la estoy haciendo larga, te pido disculpas y paciencia. Es un relato detallado y pormenorizado de lo acontecido.
En éste primer control me dicen que no pueden dar la pulsera porque se entregan contra el pago de los $1.500.-. Es por eso que llaman para darme acceso y escucho que debo pagar y que después me lo devuelven.


Pongo primera y al grito de «nos vemos » encaro la vuelta a casa.


Y te preguntarás ¿por qué hice eso? Yo te voy a  responder. Yo sé que con la confesión que voy a hacer estoy cerrando el acceso a toda cobertura de las carreras que  se hagan en la República Argentina.  Es que me cansé. 

Desde el 2004 que estoy en esto de las Carreras.  Cubrí casi todas las categorías del país y conozco a casi todos.  Y ellos también me conocen.  No me hacen tanto lío en el Moto GP  o en el WSBK. Claro, allá si que están organizados y no improvisan nada .
Ya el año pasado la Febom a través de su titular me pidió $5.000 para poder hacer fotos en la carrera. Increíble ¿no? Obviamente me negué. Este año volvimos a hablar y quedamos en que «ayudaria» (gratis obvio) en la promoción de las Carreras que siempre se dan en tres circuitos: Dolores, Roque Pérez y Arrecifes.  Nunca salen de ahí.
Conociendo a esta gente y después de años de estar en el medio te puedo decir que no tengo garantías de que me devuelvan esos $1.500.- con lo cual se transforma en una forma encubierta de pago por trabajar en la categoría y darle difusión. Una lástima, ésta era una carrera en homenaje a Mariano Anello, gran pibe y piloto, hijo de un gran tipo, Sergio Anello, que murió gracias a la inseguridad reinante en nuestro país.


Conclusiones:
– No hay promoción ni difusión de carreras. Los medios especializados ya no lo hacen por actitudes como esta.


– El motociclismo deportivo Argentino se sustenta solo en el bolsillo del piloto, que, en los tiempos que corren, ya está esquelético. Un piloto no puede soñar en llegar a una categoría mundial ya que para llegar al Nacional tiene que hipotecar hasta su apellido. Es por eso que siguen su carrera en países vecinos porque tienen premios mucho mejores o dejan la actividad.


– Ya no existe el encargado de Prensa, no hay gacetillas para todos los medios.  Los últimos dos que trabajaron profesionalmente el tema fueron Marcelo Mestre en el Supermotard Argentino y, en la vereda de enfrente, donde me inicié profesionalmente, el Supermoto y Superquad Bonaerense a través de sus organizadores Gato Barbery y Gustavo Bassi, categoría que misteriosamente desapareció. Desde hace mucho tiempo que no me contratan para trabajar haciendo fotos en alguna categoría. Tengo que ir a trabajar y venderle imágenes a los pilotos. No es la forma profesional de trabajar.


En definitiva…
Ya me resigne, ya no hay más nada que hacer. En estos tiempos de influencers que no saben nada de motos, que sólo atraen por su apariencia o capital en clics y dirigentes que sólo quieren ganar plata no hay lugar para laburantes como yo, con pasión y sacrificio, que su único objetivo es crecer con la especialidad.


El tiempo se llevó consigo muchas cosas, incluso nuestra actividad.

Sé positivamente que hay gente vinculada al ambiente que lo sabe y que hay personas a las que no les interesa nada esto. También sé que aunque me haya tomando un par de horas de mi Domingo para escribir esto no significa nada.

Nada va a cambiar.


Desandando la ruta 2 sólo me queda parar a la escala obligatoria de la Autovía a escribir estas líneas y llegar a casa escuchando Zenyatta Mondatta, y si, soy versión 5.9 o persona de riesgo como quieras,. Te recomendaría que lo Googlearas pero no te doy garantías que informen bien, ¿viste?


Ni bien descubrís el motociclismo, te envuelve con tu pasión. Alguna vez un referente del medio me dijo: «en las carreras no está la plata», apasionado como muchos, y pese a tomarlo como un trabajo, yo no lo hacía por la plata…los dirigentes sí.

Fotos y texto: Pato Bonaventura

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De adicciones…

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Y… se hace adictivo, eso me dijeron en la previa. No lo tomé a la ligera pero si me pareció algo exagerado. Ya se me había hecho adictivo esto de las motos allá por el 2004 en Mercedes Corrientes con el Supermotard. Pero esto…¿te parece? ¿es para tanto? me dije yo.

Esto de la adicción me lo había dicho en su momento Fernando Rivera del Kawaclub, organizador de la Caravana del Día del Niño. Él es solo la cabeza visible de muchas almas sensibles que cada Agosto en ocasión de la fecha del Día de la Niñez se congregan en adyacencias del Campo de Polo de Palermo a juntar juguetes para los chicos que están internados en los Hospitales Garrahan y de Niños.

Tras varias invitaciones un día de Agosto fui al evento. Tumultuosa congregación de moteros sobre la Avenida del Libertador, algarabía en los asistentes con sus disfraces de payasos, hombre araña, batman, etc y toneladas de juguetes en los camiones, una fiesta.

Día espectacular en lo climático: sol y nada de frío, instrucciones finales de Fernando para iniciar la caravana y allí fuimos. Los motociclísticas arrancaron para el lado del centro haciendo sonar sus bocinas y yo me adelanté y me fui directamente al Garrahan para hacer la mejor toma cuando llegaran al Hospital.

Llegan las motos y un grupo de ellos, batman y payaso incluídos entran a repartir juguetes a la casa Garrahan. Al mismo tiempo, en la plaza cruzando la calle se armaba la fiesta de los chicos. Allí conocí al nene de la foto, sin saber su nombre me contó su historia: de donde era, como se llamaban sus papás, sus hermanos, sus abuelos, que extrañaba sus amigos del cole, de jugar a la pelota de la plaza, me preguntó si le había traido algo. Verguenza mayúscula me dió tener las manos vacías, claro, yo iba por otra razón, la periodística. Ese pibe me inoculó la droga, Tan simple como eso. Me hizo ver lo equivocado que estaba, que la cosa no pasaba por la cobertura del evento sino por los chicos. Ellos inconscientes a veces de su realidad nos hacen caer de que ellos no necesitan salir en la tele o en los diarios, sino amor en la forma de un juguete. Sanarse después y volver a casa, a sus amores. Pero por ahora, el juguete es su bálsamo.

Sigo sin saber su nombre, no me acuerdo de donde era ni que pasó con él, solo sé que, como te dije antes, se transformó en mi droga. Confieso mi adicción a esta droga o las muchas drogas que encontramos en estos hospitales. De esas otras muchas drogas, pequeños seres humanos que nos hacen movilizar por lo menos una vez por año. Suena a poco esta vez al año pero el efecto es duradero. Reconozco los síntomas del síndrome de abstinencia que ataca principalmente mi sistema nervioso central. Necesito esa droga. Y ni se les ocurra internarme en ninguna granjita, se los pido.

Me consuela saber que hay gente que es adicta y está en peores condiciones que yo. Me refiero a Fernando Rivera y sus secuaces como Batman, Batichica, Hombre Araña, su coequiper la Mujer Araña y el infaltable Pachacho y sus platitos.

Si el 20 de Agosto a las 8 30 de la mañana venís a la Caravana del Día del Niño en el Campo de Polo de Palermo vas a convertirte en un adicto más.

Fernando tenía razón, es adictivo. No digas que no te advertí, esto también es un viaje de ida.

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Mirar más allá de lo que uno ve

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Jorge Pablo Piccolo es, creo yo, uno de los que más trabaja para difundir el motociclismo del interior desde el CAM de sus amores y sus pasiones. Esto justificadamente lo llevó a ser colaborador en una organización como es la que organizan el WSBK y Moto GP en la Argentina. Además de ser colaborador de PMN es un gran amigo al que quiero muchísimo y que te explica, si se puede, lo que es la pasión y lo que es un poco esto del Motociclismo Argentino desde sus principales protagonistas.

Un cuadro, un tatuaje, un cartel a la memoria… Fotos que uno saca… que a veces olvida en el medio de todas las fotos… pero que otros valoran porque son momentos… porque la vida es una suma de momentos…

Cuántas veces escucharon que cumplimos una función en éste mundo. A veces me pregunto que carajo hago yo acá… a veces cientos de kilómetros sólo… lejos… muchas otras en silencio, sin nadie a mi alrededor cuando no hay acción, cuando todo es espera o después…

Ese debe ser mi motivo… la espera… la espera del momento… esperar ver lo que no sabemos pero luego llega, se captura… se hace sentir a los otros sin ser uno el protagonista más allá de la obligación de sentir que sienten ellos, los que luego entienden que ésa foto es el más sentido de todos los sentidos…

La foto del piloto de espaldas, con la bandera de cuadros en sus manos, su padre hablándole al oido casco de por medio, la emoción entre ambos… todo eso se convirtió en un cuadro… Si… en un cuadro… Quien sabe de arte, entiende que el arte es la expresión de un sentimiento… Nada más errado… El piloto, Pancho Gallego y su papá después de una victoria en Lincoln… un par de flashes de 1500 que saqué… y uno valió la totalidad del sentido que ellos, solamente ellos, entienden, comprende, valoran en la plenitud de sus alegrías compartidas…

Yo?… Cumpliendo esa función en el mundo… el mirar más allá de lo que uno ve… solamente metiéndome con una foto en la vida de ambos… los fotógrafos, sin ser yo fotógrafo, entienden de lo que escribo… Así como alguna vez capturé un perfil “del Mariano” que luego su padre lo hizo tatuaje para verlo cada mañana que se levanta y cada noche que se acuesta… Así como capturé la imagen emblemática de Miguel Kapi Dominguez con su boca cerrada pero con el micrófono frente a él como lo hizo por más de 25 años en cada “… y nos ponemos en marcha!!!”…

¿A veces me pregunto porqué mierda me toca a mí… porqué? Seguramente si me lo vuelvo a preguntar, no habrá más nada que hacer… pero como no me lo pregunto… volveré a cargar la batería de la cámara, limpiaré la tarjeta de memoria e imaginaré mirar más allá de lo que uno ve… Estoy preso de mis capturas, libre de culpa, absuelto a la felicidad o el recuerdo de los otros… se ve que debe ser así… dichoso de la dicha ajena porque ese es mi lema…

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Hasta siempre, Vale

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Valentino Rossi disputará este fin de semana su último Gran Premio mundialista en el cierre de la temporada 2021 a desarrollarse en el valenciano circuito Ricardo Tormo de Cheste. Si bien el italiano posee innumerables estadísticas, en pocas se destaca el trazado donde se celebra el GP de la Comunidad Valenciana. Es más, su vínculo con el que fuera desde 2002 la última cita del año siempre fue muy particular. Sin llegar a considerarse como una relación de “amor-odio”, la conexión que existe entre Valentino Rossi y Valencia es netamente sentimental.

La carrera ingresó al calendario mundial en 1999, cuando el astro italiano todavía luchaba por hacerse de la corona en 250cc. Una vez que dio el salto a 500cc, el particular dibujo valenciano no le cayó bien y, pese a consagrarse como el último campeón de las indomables 2T, Rossi cosechó con la NSR500 dos magros resultados: una caída en 2000 y un undécimo puesto en el año de la coronación.

Pero a partir de 2002 Cheste fue la fiesta de cierre para el campeonato del mundo de la flamante clase MotoGP y allí sí Rossi comenzó a sentirse a gusto. Fue escolta de Alex Barros cuando al brasileño le entregaron una RC211V idéntica a la del italiano, que fue campeón con varias fechas de antelación, y en las siguientes temporadas consiguió sus dos únicas victorias y con marcas diferentes.

Precisamente, la carrera de 2003 inició esa serie de situaciones sentimentales con la que se logra una conexión entre Rossi y el circuito de Valencia. Tras imponerse con la moto decorada con figuras psicodélicas al más puro estilo Austin Powers, a raíz de un concurso organizado por Repsol, Valentino Rossi y Honda anunciaron (en la posterior conferencia de prensa) su desvinculación luego de cuatro años de convivencia (en plena era de transición de 2T a 4T) y con un saldo de 33 victorias y tres títulos mundiales.

Con Yamaha, lograría la victoria al año siguiente, ya coronado campeón tras una cabalgata que arrancó con aquel increíble debut en Welkom y sumaría otro podio al año siguiente (tercero en 2005) antes de tener, en ese mismo circuito, una de las mayores decepciones de su carrera.

La emocionante temporada de 2006 fue para Rossi una escalera hacia el título que lo depositó al tope de la tabla de posiciones en el GP anterior al de Valencia, en aquella recordada carrera de Estoril cuando un novato Pedrosa colisionó con el líder provisional Hayden y un inspirado Elías le arrebató el triunfo (y cinco puntos) al campeón italiano por apenas 2 milésimas.

El fin de semana de Cheste fue todo de Rossi salvo el domingo, cuando su moto no tuvo el rendimiento evidenciado en lo previo y la necesidad por estar cerca de los puestos de vanguardia le hicieron cometer el error de la quinta vuelta. Nicky Hayden fue campeón ese día, cuando las tracas tiñeron el cielo de Valencia con un humo amarillo, el mismo color que lució ese año la M1 de Rossi.

Luego de otros tres podios consecutivos en 2008 (tercero), 2009 (segundo) y 2010 (tercero), la particular conexión entre Rossi y Valencia tuvo un nuevo episodio, esta vez con sentimiento de despedida que el propio italiano se encargó de reflejar en una carta dedicada a su moto, cuando decidió que su ciclo con Yamaha estaba cumplido y nacía el proyecto “made in Italy” junto a Ducati.

Todos sabemos cómo terminó la historia, cómo se produjo una reconciliación amorosa con Yamaha y cómo Valentino volvió poco a poco a involucrarse en el desarrollo que mantuvo adelante Jorge Lorenzo. Con paciencia, Rossi fue logrando resultados y así obtuvo la chance de pelear por su décima corona: aquella que no pudo conseguir en 2015.

La historia, también conocida, nos mostró cómo, a pesar de largar desde el último lugar en Valencia a raíz de una sanción, Rossi culminó ese GP en el cuarto lugar, por detrás de Lorenzo, Márquez y Pedrosa, sin chances de obtener el título pero felicitado por un “pasillo humano” (como reflejaron las crónicas del día) en su regreso al paddock luego de la vuelta de honor. Y aquí sí Valentino debe coincidir que fue una jornada triste, mucho más que el día del campeonato perdido en 2006.

Este fin de semana, Valentino Rossi correrá por última vez en el valenciano circuito Ricardo Tormo y será la última competencia de su vida. La última después de 431 Grandes Premios, 115 victorias, 235 podios y 9 campeonatos. La última después de 26 años poniéndole un toque muy especial al Mundial de Motociclismo, tanto arriba como debajo de la moto. No podemos asegurarlo, pero quizás tengamos un nudo en la garganta y más de una lágrima salte cuando caiga la bandera de cuadros. No importa en qué posición arribe la moto con el inconfundible #46, sería bueno que llegara al final, para recibir el saludo de todos desde los cuatro costados de ese circuito tipo estadio; para encender tal vez una última traca; para oír los aplausos y vítores de todos quienes lo admiramos y (¿por qué no?) de los otros también.

‘Ídolo’, ‘Genio’, ‘Mítico’, ‘Leyenda’, el rótulo no importa. Importa lo cosechado, lo vivido y, especialmente, lo entregado. ¡Gracias, Valentino Rossi! ¡Gracias por TODO!

Sergio Canclini

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